Ir de compras en El Hierro

Ir de compras en El Hierro
1-11-2019

Un atractivo indiscutible de las compras en la Isla es la baja fiscalidad aplicada en Canarias a determinados productos importados.

Las compras en El Hierro son tan diferentes como lo es la isla en sí, alejada del turismo de masas. Tu visita a Hierro no estaría completa sin algún souvenir de aquí. Si te gusta pasear entre mercadillos o pasar un día de compras. 

Valverde

La principal zona comercial está en Valverde, su capital, situada en el nordeste, en la calle  Doctor Quintero, La Calle, como conocen sus habitantes. Adoquinada, de fachadas señoriales y cuidadas, vale la pena callejearla con pausa, en busca de algún suvenir. aglutina unas pocas boutiques de ropa, alguna tienda de decoración y de complementos, bancos, librerías, restaurantes, cafeterías y varias tascas. 

Muy pocos viajeros vuelven de El Hierro sin quesadillas. Estos deliciosos pasteles de queso horneados a leña se elaboran en una pequeña fábrica familiar situada en la calle Veintidós de Febrero, parada obligatoria para los amantes de lo dulce.

Y ascendiendo por la encantadora calle Licenciado Bueno se llega hasta Casa de Las Quinteras, un centro etnográfico erigido en piedra, perfecto para hacerse con ese regalo de última hora: cestitas de mimbre, jabones caseros, alfombras de lana, figuritas y pañuelitos bordados. Todo artesano, eso sí.

La Frontera

La Frontera oferta un mercadillo en la plaza Benito Padrón, en el impresionante valle de El Golfo, este recinto ha sobresalido por su rica oferta complementaria, una de las más variadas entre este tipo de establecimientos en las Islas Canarias, pese a situarse en la más pequeña. Un verdadero lujo si, además, se puede comprar artesanía y productos agrarios de calidad.

Títeres, mimos, una caricaturista permanente, actuaciones musicales y otros atractivos culturales son el complemento perfecto a la artesanía, la cestería, las prendas textiles y otros productos que exhiben sus 25 puestos. Plantas y flores, repostería, talleres sobre jardinería y productos hortofrutícolas se unen a una oferta que justifica de sobra una visita los domingos. Adquirir, por ejemplo, cualquier utensilio de cocina elaborado con madera de sabina –el retorcido árbol convertido en marca insular– es motivo sobrante para marcar este mercadillo en la agenda.